Visitación de
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Ustedes, los que aman y temen a Dios,
vengan y escuchen: les contaré las maravillas que el Señor ha hecho por mí.
Aleluya.
Venite, audite, et narrabo,
omnes qui timetis Deum, quanta fecit Dóminus, ánimae meae
Oración Colecta
Oremos:
Dios eterno y todopoderoso, que inspiraste a
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
El Señor será el rey de Israel dentro de ti
Lectura del libro del profeta Sofonías
3, 14-18a
¡Grita de felicidad, hija de Sión, regocíjate, Israel, alégrate de todo corazón, Jerusalén!
El Señor ha anulado la sentencia que pesaba sobre ti, ha expulsado a tus
enemigos; el Señor es rey de Israel en medio de ti, no tendrás que temer ya
ningún mal. Aquel día dirán a Jerusalén:
"No tengas miedo, Sión, que tus manos no
tiemblen; el Señor tu Dios está en medio de ti, él es un guerrero que salva.
Dará saltos de alegría por ti, su amor se renovará, por tu causa bailará y se
alegrará, como en los días de fiesta".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Is 12, 2-3.4bcd.5-6
El Señor ha hecho maravillas con nosotros.
Magnus in medio tui
Sanctus Israel
El Señor es mi Dios y salvador, con él
estoy seguro y nada temo. El Señor es mi protección y mi fuerza y ha sido mi
salvación. Sacarán agua con gozo de la fuente de salvación.
El Señor ha hecho maravillas con nosotros.
Magnus in medio tui
Sanctus Israel
Den gracias al Señor e invoquen su
nombre, cuenten a los pueblos sus hazañas, proclamen que su nombre es sublime.
El Señor ha hecho maravillas con nosotros.
Magnus in medio tui
Sanctus Israel
Alaben al Señor por sus proezas,
anúncienlas a toda
El Señor ha hecho maravillas con nosotros.
Magnus in medio tui
Sanctus Israel
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Dichosa tú, Virgen María, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado
de parte del Señor.
Beata es,
Virgo maría, quae credidisti
quoniam perficientur ea quae dicta sunt
tibi a Dómino
Aleluya.
¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme?
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
1, 39-56
Gloria a ti, Señor.
Por aquellos días, María se encaminó presurosa a
un pueblo de las montañas de Judea. Entró en casa de Zacarías y saludó a
Isabel.
Y cuando Isabel oyó el saludo de María, el niño saltó en su seno. Entonces
Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó a grandes voces:
"¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! Pero
¿cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme? Porque en cuanto
oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. ¡Dichosa tú que has creído!
Porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá".
Entonces María dijo:
"Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios mi
Salvador, porque ha mirado la humildad de su sierva. Desde ahora me llamarán
dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí cosas grandes el
Poderoso. Su nombre es santo, y su misericordia es eterna con aquellos que le
honran.
Actuó con la fuerza de su brazo y dispersó a los de corazón soberbio.
Derribó de sus tronos a los poderosos y engrandeció a los humildes. Colmó de
bienes a los hambrientos y a los ricos despidió sin nada.
Tomó de la mano a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, como lo
había prometido a nuestros antepasados, en favor de Abrahán y de sus
descendientes para siempre".
María estuvo con Isabel unos tres meses; después regresó a su casa.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Celebrante:
Confiados en la misericordia del Señor, que por medio de santa María Virgen ha
visitado y redimido a su pueblo, oremos a Dios por las necesidades de todos los
seres humanos:
(Respondemos a cada petición: Te rogamos que nos escuches).
Para que el Señor, que, por medio de la
visita de María, arca de la nueva alianza, llevó la salvación a la casa de
Isabel, conceda a la Iglesia llevar a Cristo a los que aún no lo conocen,
roguemos al Señor.
Te rogamos que nos escuches.
Para que el Todopoderoso, que hizo obras
grandes en María, visite con su gracia a los que viven a oscuras y les haga
descubrir los signos de su presencia en el mundo, roguemos al Señor.
Te rogamos que nos escuches.
Para que el ejemplo de María nos haga más
atentos a las necesidades de los demás y nos impulse a imitar su caridad para
con los que necesitan una mano buena que los ayude, roguemos al Señor.
Te rogamos que nos escuches.
Celebrante:
Verbo eterno de Dios, que escogiste como habitáculo de tu
Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
Dios todopoderoso, que bendijiste la amorosa
solicitud de María, la Madre de tu Hijo, por su prima Isabel, acepta y bendice
los dones que te presentamos y conviértelos para nosotros en fuente de
santificación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Maternidad de
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno.
Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la Visitación de santa María,
siempre Virgen. Porque ella concibió a tu único Hijo por obra del Espíritu
Santo y, sin perder la gloria de su virginidad, hizo brillar sobre el mundo la
luz eterna, Jesucristo, Señor nuestro.
Por él,
los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales, celebran tu
gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando
humildemente tu alabanza:
[Misa]
Todas las generaciones me llamarán
bienaventurada, porque ha hecho en mí maravillas el Todopoderoso, cuyo nombre
es Santo. Aleluya.
Beatam me dicent omnes generatoines, quia fecit mihi
magna qui potens est, et sanctum nomen eius
Oración
después de la Comunión
Oremos:
Te demos gracias, Dios nuestro, por este admirable sacramento de tu amor que
has concedido a la Iglesia; y te suplicamos que, así como Juan Bautista se
alegró al sentir la presencia oculta de tu Hijo, así podamos nosotros
reconocer en la Eucaristía la presencia viva de nuestro Salvador, que vive y
reina por los siglos de los siglos.
Amén.